Un techo verde o ajardinado se define como una cubierta cuya capa exterior de cobertura la ocupa un sustrato de cierto espesor que acoge especies vegetales de poco o nulo mantenimiento. Es un campo grandemente innovador y revolucionario en el ámbito de la ecología, horticultura y el medio ambiente construido. Esta capa de vegetación ubicada en los techos, mejora la calidad del proyecto arquitectónico para sus usuarios, embellece la ciudad y descontamina zonas afectadas por una alta emisión de sustancias contaminantes del aire.
En el contexto urbano, al introducir este tipo de protección horizontal se intenta sobretodo recrear la ambientación natural casi imperceptible en las grandes ciudades; se atrae nuevos seres vivos por medio de las plantas, construyendo así un nuevo hábitat sobre la cubierta incluidos nosotros al deleitarnos, por ejemplo, si nos echamos sobre la yerba fresca a ver las estrellas, o si cultivamos frutos de temporada con nuestros hijos.
En el contexto urbano, al introducir este tipo de protección horizontal se intenta sobretodo recrear la ambientación natural casi imperceptible en las grandes ciudades; se atrae nuevos seres vivos por medio de las plantas, construyendo así un nuevo hábitat sobre la cubierta incluidos nosotros al deleitarnos, por ejemplo, si nos echamos sobre la yerba fresca a ver las estrellas, o si cultivamos frutos de temporada con nuestros hijos.
Agregar vegetación sobre una cubierta es ampliamente beneficioso y en los últimos años se indaga bastante en su provecho, sobretodo en su aporte a la reducción del consumo energético del edificio, aislamiento térmico y acústico, aprovechamiento de aguas lluvias y al disminución del efecto de isla de calor.
El aire exterior es refrescado y purificado. Las temperaturas superficiales del microclima urbano se reducen con estas cubiertas.
Esta magnitud depende de las preexistencias ambientales del lugar. En Nueva York, por ejemplo, “la temperatura media superficial de la ciudad se reduce a tanto como 0.8 si 50% de sus techos planos se recubren de plantas transpirables”((1).
Beneficios Ambientales de los Techos Verdes:
1) Aumenta el efecto de aislamiento térmico. Las primeras cubiertas verdes usadas en la antigüedad fueron insertadas a modo de aislar las viviendas térmicamente. El edificio se aísla porque evita que el calor pase por medio de la cubierta, siendo esta la superficie que mas capta radiación solar en tiempos de verano. Esto varía de acuerdo a las latitudes, sin embargo, generalmente en tiempos veraniegos es cuando la cubierta vegetal cumple mejor su capacidad térmica. El sustrato utilizado para hacer crecer las plantas, si se usa con una baja densidad, siendo mas poroso, permite aumentar el nivel de aislamiento de la cubierta ajardinada. Cuando las hojas son de gran tamaño de igual modo el aislamiento de la cubierta es mayor. Igualmente, si esta capa vegetal es mas húmeda, mayor es la propiedad de aislamiento.
Se puede reducir la temperatura tanto de la superficie externa como del interno del edificio con bastante diferencia de temperatura en comparación con una tradicional. Por ejemplo, La superficie externa de una cubierta regular según estudios, para un día de verano puede llegar hasta mas de 60 ºC, mientras que una superficie en césped llega a no mas de 25 ºC. Además, el interior de la habitación que se encuentra debajo de la cubierta se puede encontrar a una temperatura de 3ºC o 4ºC mas baja que el aire exterior. Esta temperatura recuperada permite que los gastos en refrigeración y calefacción sean menores.
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| Temperatura Superficial de Cubierta Tradicional (izq.) y Cubierta Verde (der.) |
2) Aumenta el aislamiento acústico del edificio. El total de capas, el sustrato, las plantas, el aire atrapado dentro de los mismos, contribuyen al aislamiento acústico. El medio creciente bloquea las ondas de baja frecuencia y las plantas bloquean las de alta frecuencia. Por ejemplo, una cubierta con un medio creciente de 12 cm puede reducir el sonido a 40 decibeles y uno de 20 cm reduce el sonido a 45 - 50 decibeles.
3) Aporta a la conservación de la biodiversidad. La cubierta vegetal atrae insectos y aves y si se integran
diversas especies, se puede generar un hábitat que ayude a mantener la biodiversidad, sobretodo en aquellas cubiertas poco transitadas por las personas. Esto depende mucho de las especies de planta utilizadas y el tipo de techo. Aquellos de sustrato bajo, no accesibles, entregan una gran oportunidad de proporcionar hábitat (comida, agua, abrigo) a las plantas nativas, insectos, aves y animales que de otra manera tienen limitados los espacios para su desarrollo. El crecimiento urbano interrumpe en la relación existente entre espacios verdes y los techos actúan como “puentes” para animales que de otra manera tienen limitado y segregado su espacio para la vida en la ciudad.
4) Purifica el ambiente. Por vía de la fotosíntesis, las plantas convierten el Dióxido de Carbono, el agua y la energía solar en oxígeno y glucosa y este proceso provee a los seres vivos el oxígeno para vivir. Las necesidades de oxígeno de un ser humano pueden ser abastecidas por un espacio de 1.5 m2 de césped sin cortar, ya que este espacio produce suficiente oxígeno. También una cubierta vegetal filtra el aire que circula a través de ella y capta el polvo y las partículas en el aire que están suspendidas, reduciendo su extensión en la ciudad y reduciendo el esmog. Esto juega un papel importante en la reducción de los gases del efecto invernadero. Las partículas del aire pueden ser filtradas hasta en un 85% por medio de las plantas. Se dice que “[u]n metro cuadrado de pasto puede remover anualmente 0.2 Kg. de partículas suspendidas” (2). Asimismo algunas partículas nocivas que se exponen en forma de gas y aerosoles en las zonas urbanas, pueden ser absorbidas por algunas especies de vegetación. En ciudades altamente contaminadas inclusive algunos metales pesados son captados por la vegetación. El efecto invernadero es aminorado.
5) Regula la temperatura. En el proceso de evapotranspiración, las plantas usan la energía calórica del ambiente para evaporar agua, esto trae a efecto, un enfriamiento durante los días cálidos de verano. En este proceso de enfriamiento, a las plantas se les puede demandar un 90% de la energía total consumida, tomando como referencia que “[a]l evaporar un litro de agua, se consume 2.2 MJ de energía.” (3) De igual modo, en horas de la noche se condensa la humedad en las plantas. El rocío formado al amanecer sobre las cubiertas verdes hace recuperar el calor. En resumen, mediante el proceso de evaporación y condensación del agua, las plantas son capaces de reducir las oscilaciones de temperatura. Sin embargo, no solamente se mejora la temperatura ambiental con estos techos, de igual manera aumenta la eficacia térmica, lo que beneficia al edificio, incrementando el confort ambiental y disminuyendo el consumo energético en calefacción y enfriamiento.
6) Aumenta el área verde en las ciudades. En las zonas metropolitanas las áreas verdes son escasas, y el crecimiento de las ciudades hace que cada vez lo sean más. Las cubiertas vegetales ayudan a compensar esa falta de áreas verdes.
7) Controla el manejo del agua de escorrentía. Utilizado en muchos países por esta razón gracias a su capacidad de absorción de agua, resulta una buena opción para mitigar el impacto de las lluvias y las posteriores inundaciones en la ciudad. El techo absorbe la mayor parte del agua caída y la libera en forma gradual, más tarde. Lo que es absorbido por el techo es liberado luego a la atmósfera vía condensación y evado-transpiración, dejando los contaminantes en la tierra, mejorando la calidad del aire y evitando la contaminación de los cursos naturales del agua. En invierno la superficie vegetal puede absorber del 25% al 40% del agua. En verano la absorción del agua depende del tipo de plantas y del sustrato; puede retener entre el 70% y 80% de la precipitación que cae sobre él.
En resumen, esta suma de aportes positivos que las cubiertas ajardinadas nos ofrecen, son las razones que impulsan su uso en los tiempos contemporáneos desde Le Corbusier, Frank Lloyd Wright y Hundertwasser, así como su continuidad en la arquitectura tradicional Escandinava y su uso desde épocas ancestrales de los siglos VII a. C. en Babilonia .
En nuestro clima Tropical característico de la República Dominicana, nos enfocamos con especial atención en su capacidad de aislar y regular la temperatura.
-Cont.-





